El cambio también cambia

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Es muy fácil decir, pero a la vez súper difícil aplicar esta frase: Adaptarse a los cambios. Todos los días ponemos a prueba nuestra capacidad de adaptación cada vez que nos enfrentamos a un nuevo reto o una nueva realidad. Tanto en la vida como en la empresa, hablar del cambio es esencial. Existe una frase muy popular que dice: “Lo único constante es el cambio”. Por mucho tiempo la escuche, pero no me llegaba a convencer, y al reflexionar sobre la misma mi conclusión era: “el cambio no es constante, el cambio también cambia”.

¿Cómo explicar que el cambio también cambia? Muy sencillo, porque a diferencia de otros conceptos, tenemos que considerar que cuando nos referimos al cambio, este será diferente en la medida del tiempo en que se trate. Podemos observar que durante la revolución industrial en el siglo XIX, representada por la locomotora a vapor, que era el máximo avance tecnológico; en la mente del ser humano no cabía la posibilidad del transporte aéreo y menos aún la mínima idea que el hombre algún día llegue a la luna, cosa que ocurrió un siglo después en 1969, haciendo que el libro “De la tierra a la luna” de Julio Verne publicado en 1865, pase de ser una utopía a una realidad.

Entonces, en materia de transporte urbano, el cambio en el siglo XIX estaba representando por una lenta locomotora, pero para el siglo XX este concepto había evolucionado al de tren bala. Lo mismo pasa en el campo de las competencias laborales, a inicios de los noventa, donde se estaba viviendo la transición de dejar de utilizar la máquina de escribir para ser reemplazada por la computadora. Se consideraba que una persona estaba dispuesta a adaptarse a los cambios, si es que tenía las habilidades para usar un computador. Desaparecieron de los institutos las ofertas de cursos de mecanografía y fueron reemplazados por cursos de computación. Hoy 8 de octubre del 2014, ya no podemos reducir la adaptación al cambio con la facilidad para utilizar una computadora. Se sobreentiende, que al acceder a tu centro de labores debes por lo menos saber cómo se prende una computadora y manejar hojas de texto, cálculo y presentación. Adaptarse a los cambios en materia de informática en este tiempo, podría ser utilizar un nuevo sistema operativo o un nuevo programa. (¿No ves que complicado quizás fue pasar de usar Windows XP a Windows 8?). Esto pasa hasta en las redes sociales. Facebook pasó meses promoviendo en sus usuarios su cambio de formato, antes de aplicar las modificaciones.

Nos guste o no, la vida es de cambios, uno puede afirmar con facilidad que se adapta a los cambios. Pero si hacemos un análisis minucioso, nos vamos a dar cuenta que aunque pasen los años, siempre será una lección pendiente, y será un reto prepararnos para empezar una nueva etapa, que por más sencilla que parezca al inicio cuesta, marcaremos la diferencia si al final logramos adaptarnos a esta. Por eso no olvide, que hasta el cambio también cambia. Por eso, en cualquier época que se encuentre hágase la pregunta: ¿Qué significa cambiar en este tiempo? ¡Que tenga una buena semana y que Dios le bendiga!

© Guillermo Cabanillas Holguín. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia

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