El emprendedor que sirve

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Era una noche muy difícil, él sabía lo que pasaría en las próximas horas, sus compañeros que le rodeaban no tenían idea de lo que sucedería, salvo uno de ellos que lo traicionaría entregándolo a sus perseguidores. Antes de empezar a cenar, al ver que todos se habían dejado invadir por el orgullo, ya que ninguno se atrevió a continuar con la tradición de lavar los pies a sus compañeros o por lo menos los propios; tarea que era asignada a los sirvientes que en esta oportunidad no los tenían. De pronto, Él se puso de pie, se amarró una toalla en la cintura y tomo un balde con agua. Y ante la sorpresa de todos, dio la lección más grande que sus seguidores necesitaban, se puso en el nivel de sirviente y procedió a lavarles los pies. Ante la mirada atónita de todos, les dijo: “¿Quién es más importante, el que se sienta a la mesa o el que sirve? El que se sienta en la mesa ¿no? Más yo estoy entre ustedes como el que sirve”.

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Era el Siglo I y esta lección dada por Jesucristo a sus apóstoles no pasará de moda. Para los creyentes, que sabemos el significado e importancia que tiene Cristo en nuestras vidas, el imaginarnos que el hijo de Dios se haya puesto en el lugar del sirviente, nos debería llevar a pensar que si él lo hizo, todos deberíamos seguir ese ejemplo, pero muchas veces dejamos pasar por alto este relato y se convierte en un hermoso pasaje bíblico que lo recordamos solo en semana santa.

Puse este ejemplo, porque es un parámetro para trasladarlo a la vida empresarial, donde muchas veces dentro de una organización el orgullo que puede dar un puesto de trabajo, hace que los directivos se desconecten de sus colaboradores. Existen personas que no han alcanzado la madurez y no han logrado entender que el aprendizaje es constante y creen que porque dentro de un organigrama tienen un puesto relevante, ya son más que los demás porque “lo saben todo”. Ven a los demás como si ellos estuvieran por encima de las nubes y fueran inalcanzables. Lo que no se han dado cuenta es que esta actitud es el inicio del fin.

El servicio es la característica principal de un directivo emprendedor, es una expresión de humildad ante sus colaboradores, le permite acercarse y fortalecer las relaciones de trabajo con su equipo. Un gerente o un directivo que está dispuesto a servir a sus empleados, es una persona que aprende constantemente, que es consciente que su crecimiento no depende de él mismo. Sabe que no puede ser autosuficiente y que cada día puede encontrar una nueva oportunidad para aprender de todos, sin importar el lugar dentro de la estructura organizacional.

Si Jesucristo, pudiendo haberse dado el lujo de mandar a sus apóstoles a que le laven los pies y ni dudar que todos hubieran corrido a hacerlo, decidió ponerse en el lugar del sirviente para darnos una lección. ¿Por qué no seguir ese ejemplo? Sea cual sea nuestro lugar dentro de una organización, a partir de la fecha tengamos esa disponibilidad para servir a los que nos rodean. En el Siglo XXI ya no existe la tradición de lavar los pies a los visitantes, pero existen muchas otras formas de servir. Y esa actitud también define a un emprendedor de verdad. ¡Que tenga una excelente semana y que Dios le bendiga!

© Guillermo Cabanillas Holguín, 2015. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia

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