Emprendiendo contra el crimen

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Uno de los clamores latentes en la población de la mayoría de países de América Latina es la lucha contra la inseguridad que se vive día a día en las calles. Muchas personas salen a diario de sus casas con el entusiasmo de trabajar, ganarse el dinero de manera honrada y llevar el sustento a sus hogares. Pero lamentablemente, cada día es más común ver que todo ese esfuerzo se echa al perder cuando un degenerado, que busca lo fácil, se lo arrebata sin compasión y muchas veces utilizando la violencia. Nos llena de impotencia ver todos los días en los titulares sobre un nuevo caso de inocentes que son atacados para quitarles el fruto de su trabajo del día. La sociedad exige a sus autoridades tomar cartas en el asunto. Pero parece que el problema ya se escapó de las manos y no hay forma de solucionar esta crisis social.

¿Qué es lo que está pasando? ¿Dónde está la raíz del problema? Estas preguntas son muy complicadas de responder, pero vayamos a buscar alternativas desde nuestras diversas posiciones para no actuar con indiferencia a este problema que a todos nos afecta. Por un lado el Estado tiene el importante papel de generar mecanismos de seguridad a través de instituciones como la Policía, el Ministerio Público y el Poder Judicial, mejorando sus sistemas de inteligencia y atacando a la corrupción interna, donde algunos malos funcionarios están coludidos con el crimen organizado. Y por otro lado, debemos fortalecer nuestro sistema educativo partiendo desde casa, donde los padres cumplen la labor fundamental de inculcar principios en sus hijos, enseñándoles el valor del trabajo y la responsabilidad.

La mente cortoplacista de querer todo rápido, la falta de oportunidades y la carencia de valores, lleva a que muchos jóvenes se dejen influenciar por malos elementos, que les incentivan a iniciarse en actividades delictivas. Llevan una vida paralela entre el crimen que es su fuente de ingresos, y una vida normal entre comillas, donde conviven con sus familiares y amigos. Pero, ¿Qué relación podría tener el emprendimiento con el problema de la violencia y falta de seguridad?

Fomentar la cultura emprendedora es una estrategia que puede sumar a la lucha contra el crimen.  Porque a falta de oportunidades, tenemos que enseñarle a los jóvenes que ellos mismos las pueden crear. Hemos visto en los centros penitenciarios casos de personas que aprenden un oficio, desarrollan un pequeño negocio y logran vender sus productos, otros descubren su talento en el arte u otras ramas; y cuando empiezan a ver los frutos de su éxito anhelan con todas sus fuerzas estar en libertad. Muchos dicen, ¿Por qué no hice esto antes de involucrarme en cosas ilícitas?

No hay edad para aprender a emprender ya sea desde casa o en la escuela en todos los niveles y aún fuera del sistema educativo tradicional, se deben implementar programas de promoción del emprendimiento, que ayuden a las personas a identificar sus talentos y que los pongan en práctica. Existen muchos talentos escondidos, algunos de ellos viven en zonas vulnerables y quizás ya están empezando a dar malos pasos. Esta gente requiere con urgencia que se les muestre que hay mejores formas de salir adelante en la vida, donde vivirán la adrenalina de emprender por un proyecto de futuro que permitirá que salgan adelante con sus familias, y que no se compara para nada con la angustia de saber que se puede terminar antes de tiempo en la cárcel o en la tumba.

©Guillermo Cabanillas Holguín, 2016. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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