Empezando el 2016

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                                                       2016

Cada año lo recibimos con las esperanzas renovadas, creyendo que será mucho mejor que el anterior. Confiamos que podremos hacer mucho mejor las cosas, y que capitalizaremos de una forma más efectiva toda la experiencia acumulada para impulsar iniciativas que nos generen una mayor rentabilidad.

El primer día del año empieza la cuenta regresiva para la ejecución de los presupuestos. Existen personas que no le dan la debida importancia a la planificación, y elaboran sus presupuestos como un simple protocolo para cumplir. Ni siquiera se preocupan por analizarlos adecuadamente acorde a las circunstancias y expectativas requeridas. Se limitan a realizar un copy y paste del presupuesto del año anterior, y dicen: ¡En el camino lo vamos modificando!

Debemos considerar que cada año es diferente, y es una obligación adaptarnos a la realidad de cada circunstancia. Es por eso la necesidad de planificar de manera apropiada y con criterio, fruto de una reflexión de los objetivos a cumplir. Tengamos en cuenta que en ese proceso de planificación hay que diferenciar entre lo urgente y lo importante. Muchas cosas o todo es importante. Pero como los recursos son limitados, establecer prioridades es fundamental, sin caer en el extremo de descuidar todo y después convertirnos en “bomberos de la gestión”, “apagando incendios” de último momento.

Este 2016 se presentará con eventos complicados, algunos de los cuales ya los estamos experimentando y tenemos que ver los mecanismos necesarios, para que no nos afecten negativamente. Uno de estos eventos, es el Fenómeno del Niño, que ya está generando catástrofes en el cono sur de Sudamérica (vemos las inundaciones en Paraguay y Argentina). En otros países ya se experimentan cambios de temperatura, aumento de lluvias en la costa y sequía en la sierra, que según manifiestan los expertos aún es el inicio. Pero como sabemos, en cosas de clima nada está dicho, por eso vale la pena prepararnos.

La planificación también es una oportunidad para desarrollar emprendimientos, como lo fue en el Estado de Florida (Estados Unidos), donde las catástrofes generadas por los huracanes, generó la aparición de negocios dedicados a proteger las viviendas, creando productos para puertas y ventanas. Nuestra realidad es completamente distinta, porque en el caso de los afectados por las inundaciones la mayoría son de pocos recursos. Pero esta situación lamentable, nos tiene que llevar a reflexionar, y a poner en práctica nuestra creatividad para desarrollar iniciativas que permitan reaccionar ante esto. Además, este tema no es nuevo, con Fenómeno del Niño o sin él, cada año ya se experimentan este tipo de catástrofes en las zonas ribereñas. Y es tiempo que se pongan en marcha estrategias innovadoras que brinden una solución definitiva a este problema. La principal causa de esto, tiene que ver con lo que mencioné al principio: Aún no se está tomando en serio la planificación. Se escucha el mensaje pero se deja todo a última hora, cuando el agua ya llega a la orilla de la cama. Esto debe cambiar.

¡Dios le bendiga y guíe y que tenga un excelente 2016!

©Guillermo Cabanillas Holguín, 2016. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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