A propósito de la navidad

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                                            pesebre

“Quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.” (Filipenses 2:6-7) 

En estos días de temporada navideña, donde existe mucha sensibilidad por lo que representa este tiempo, es una oportunidad para poder rescatar los valores que simbolizan esta fecha y que son tan necesarios en las personas, sobre todo para aquellas que aspiran a tener posiciones de liderazgo y encaminar sus organizaciones hacia el éxito, ya sea de carácter social o empresarial. Uno estos valores es la humildad.

La Biblia no nos da una fecha exacta de cuando fue el nacimiento de Jesús, pero sea cual fuere el día, el significado de su nacimiento debe llevar a creyentes y no creyentes a una reflexión, teniendo en cuenta la algarabía de este tiempo del año. La representación en retratos, pinturas y diversas imágenes del famoso pesebre de Belén, como un símbolo de la navidad; nos permite embellecer aquel momento, que en realidad debe haber sido una experiencia dramática en la vida de aquellos jóvenes padres del primer siglo, al no encontrar posada para el nacimiento de Jesús y teniendo como única alternativa refugiarse en un establo.

Belén o Efrata era un pueblo menospreciado en la época. Pero a pesar de esto, desde los escritos del antiguo testamento, ya se mencionaba como el lugar donde nacería el Mesías. El mismo Rey David, era oriundo de este pueblo, y también experimentó el rechazo al no ser considerado por su padre entre las alternativas que buscaba el profeta Samuel, para elegir al nuevo rey de Israel en reemplazo de Saúl. Sabemos, que este rey a pesar de sus errores y sin importar su apariencia física, era considerado como un hombre conforme al corazón de Dios. Y durante su época de liderazgo, la nación vivió una temporada de prosperidad, la cual fue consolidada bajo la batuta de su descendiente, el rey Salomón.

Si tenemos una actitud de empatía, y nos ponemos a ver fríamente lo que es un pesebre, descartando las figuras poéticas que lo hermosean podríamos decir: ¡Qué lamentable que un niño nazca y sea puesto en un recipiente que es utilizado para alimentar animales! La suciedad y los bichos impregnados en la paja alojada en ese depósito, habrán rodeado a aquel bebé indefenso, que para los que creemos, es Dios encarnado en un ser humano como nosotros. Pero esa es la lección divina de humildad que rescatamos en este tiempo de navidad, que un grande se hace pequeño y nace como el más pobre de los pobres.

La humildad marca la diferencia en las personas y las engrandece. Un profesional humilde tiene esa disposición para aprender constantemente, sin importar su ubicación en el organigrama de una empresa. Un empresario humilde tiene esa capacidad para aprender de los errores, reconocer lo que realmente le interesa a sus clientes, servir a sus trabajadores viéndolos como socios colaboradores. Que esta temporada de fiestas nos permita reflexionar sobre qué tan humildes estamos siendo en nuestra vida personal y laboral. La navidad no solo es tiempo para aumentar las ventas, es una época para meditar sobre cómo podemos ser mejores personas. Queramos o no, este factor también será determinante para alcanzar el éxito tan anhelado en nuestros emprendimientos.

En esta época, la navidad se ha convertido en un tiempo netamente comercial, y se ha dejado de lado su verdadero sentido. Por eso quiero cerrar la publicación de hoy compartiendo un video de John MacArthur, donde explica el verdadero significado de la navidad.

¡Dios le bendiga y que tenga una feliz navidad!

© Guillermo Cabanillas Holguín, 2015. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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¡Que le corten la cabeza!
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