Protegiendo la incompetencia

                                    frontera

Los latinoamericanos somos en mayoría sobreprotectores por cultura. Un niño se siente más seguro, si tiene un hermano mayor en la escuela que lo pueda defender. Existen padres que de manera errada asumen la responsabilidad de sus hijos, haciéndoles la tarea, para evitar “quedar mal” con los profesores. ¿Cuántos padres no se han amanecido terminando el trabajo de su hijo, mientras el niño duerme plácidamente? Si usted no es de este grupo, le felicito.

Esto sumado a la preocupación de dar todo sin medida a los hijos, usando la excusa: “No quiero que pasen las mismas necesidades que yo pasé”. Con el transcurrir del tiempo, el adolescente cree falsamente que la vida es fácil. Como suelo decir en clases o charlas: Es normal que una persona tenga problemas, porque le servirán de impulso para salir adelante, lo más preocupante es creer que se tiene la vida solucionada.

Esta misma lógica se traslada al mundo empresarial, cada vez que las empresas locales esperan que el Estado les proteja de su falta de competitividad. Se le pide al gobierno que ponga barreras, porque no pueden competir con los productos que vienen del extranjero. Sin tener en cuenta que con estas medidas el gobierno termina castigando a todos los ciudadanos.

La batalla no se ganará con leyes malas proteccionistas, éstas llevan al conformismo, y atentan con la competitividad empresarial y con el poder adquisitivo de la gente.

¿A quién debemos proteger? El gobierno no es para unos cuantos, el gobierno es para todos. Una vez escuchaba a una locutora radial que decía: La gente tiene que consumir el producto nacional. ¡Nuestros tomates! ¡Nuestro aceite!… Pero pongámonos en el lugar de aquellas personas, que tienen que hacer alcanzar sus pocos ingresos para alimentar a sus familias. ¿Son menos patriotas los que compran en la ciudad fronteriza que los que compran dentro del país? Diría que no, son eficientes, porque tienen que optimizar los recursos que tienen. Y es natural que el consumidor corra a comprar un producto si lo encuentra de mejor calidad y a menor precio.

¿Qué tienen que hacer los emprendedores locales ante esta situación? Es tiempo de enfocarse en lo que se sabe hacer bien. Poner mayor énfasis en aquellos productos que puedan competir libremente y pasar la prueba de calidad y precio. Se tiene que trabajar en instalar la marca país. A nivel nacional, logrando que la población compre un producto, no porque es más patriota, sino porque el producto es de su agrado y no existe otro que sea mejor. Y en el exterior, se debe lograr que se conozca no solo la existencia de productos nacionales sino también su excelente calidad.

Recuerde que la batalla no se ganará con leyes malas proteccionistas, éstas llevan al conformismo, y atentan con la competitividad empresarial y con el poder adquisitivo de la gente. La contienda la ganarán los estrategas efectivos (eficaces y eficientes), aquellos que tienen el panorama claro de las necesidades, y las satisfacen con productos competitivos. En cada país existen muchos emprendimientos que no han necesitado “ayuditas” para competir con éxito. Hoy estos productos se venden dentro y hasta fuera del país, y su demanda va en aumento. Debemos identificarlos y seguir su ejemplo.

© Guillermo Cabanillas Holguín, 2015. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia


Empleado Vs. Cliente

Hace un tiempo, a través de las redes sociales, se hizo viral un video donde se observaba a una empleada (administradora) de una reconocida franquicia de café norteamericana, maltratando verbalmente a un cliente. Después de tanto escándalo, la cadena tomó la decisión de indemnizar con una simbólica suma de dinero a la persona maltratada, y despedir a la trabajadora en cuestión.

A raíz de este tipo de situaciones, vale la pena analizar las posturas para dar respuesta a la pregunta: ¿A quién debemos dar mayor importancia, al empleado o al cliente? Muchos ejecutivos, basándose en el tradicional pensamiento de mercadeo: “El cliente tiene la razón”, han dado por concluida la discusión, aceptando que el cliente es lo más importante, justificando su posición bajo la premisa que “sin el cliente no hay negocio”.

Claro que sin cliente no hay negocio, pero desde el punto de vista estratégico no es conveniente centrar nuestra preocupación en el cliente. Esto no significa que lo descuidemos, todo lo contrario. Ni tampoco quiere decir que vamos a respaldar cualquier barbaridad que pueda realizar un empleado, como lo sucedido con aquella trabajadora de la conocida cadena internacional de café.

Pero, lo que es muy importante tener en cuenta, es que existe un proceso para obtener resultados de atraer y retener clientes. Y este proceso empieza por nuestro compromiso con nuestros empleados. No podemos dar el salto de enfocarnos en satisfacer al cliente, si es que tenemos un empleado que no disfruta de su jornada laboral con nosotros.

Existen empresas que se preocupan por dar cátedra sobre cómo se debe atender a un cliente, invierten en entrenamientos y hasta cuentan con un protocolo de atención. Una sonrisa, una frase amable, deja de ser un acto voluntario, para convertirse en una instrucción escrita en un manual. Cuando es atendido por un empleado, que le dice forzosamente: “Gracias por su preferencia, ¿algo más en que pueda servirle?”, muchas veces uno nota que es parte de un libreto previamente redactado por otro.

Me atrevería a decir que los empleados sí son primero. A ellos debemos darles todo lo que este a nuestro alcance para que puedan cumplir sus funciones, motivarlos con nuestro propio ejemplo, hacerles sentir que son importantes para lograr los objetivos. Deben sentir que más que nuestros trabajadores, son nuestros aliados, nuestros socios estratégicos para poder crecer. Que atender bien a un cliente, no sólo será para beneficio del dueño, sino para todos.

Si es que un empleado disfruta de su tiempo en la empresa, se preocupará por cuidar su centro de labores como si fuera su casa. Una sonrisa o una buena atención a los clientes, será su prioridad, porque sabe que si los clientes están contentos, al negocio le irá bien, y todos ganarán. No descuide a sus empleados, es su capital humano que le dará los mejores o peores resultados. ¡Que Dios le bendiga!

© Guillermo Cabanillas Holguín, 2015. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia


Toma de decisiones

decisiones

La vida es un constante ciclo de toma de decisiones, las cuales pueden traer consecuencias positivas o algunas lamentables. Y en el campo empresarial, el puesto de gerente tiene como fundamento la capacidad para tomar decisiones efectivas.

Es por eso, que para tomar las mejores decisiones, un gerente deberá de agenciarse de un sistema de información que le permita tener un panorama general de su realidad. Mientras más información tenga, más posibilidades de tomar decisiones acertadas existirán.

Pero recordemos que toda información que se recibe debe ser filtrada y evaluada. Se tiene que llevar un control de calidad de los datos recolectados, tomar aquellos que son relevantes para tener una postura congruente e imparcial, y desechar todos aquellos que no aportan información importante.

Las organizaciones están conformadas por el recurso más difícil de administrar: Los seres humanos. Cada persona está compuesta por un conjunto de paradigmas, ideologías y experiencias de vida. Esto hace que la información que se comparte en una organización, puede tener diferentes matices. Algunos trabajadores van a contribuir con informar lo justo y necesario. Mientras que otros, a veces llevados por temas personales, pueden llegar a difundir información irrelevante y dañina; creando una ola de chismes, que pueden llevar a generar malestar en la organización y atentar contra el clima organizacional.

Es responsabilidad del gerente, tener la capacidad para lidiar con información que no es saludable para el clima de la organización. Tiene que mantener la calma y no actuar sin reflexionar, debe tener como criterio de análisis el origen de los datos que ha recibido, y mantener una postura completamente imparcial, hasta no estar seguro de la medida a tomar.

En el proceso de tomar decisiones, la postura antes y después de la decisión va a determinar el peso de la “palabra” del gerente, esto  puede llevar a fortalecer o debilitar su autoridad. Existen personas que toman decisiones con mucho apuro, dejándose llevar por sus impulsos y emociones, sin recolectar la información suficiente. Pero en un momento de calma, se dan cuenta que la decisión tomada no era la más apropiada, les viene el remordimiento y la necesidad de corregir el error. Este tipo de situaciones debilita el papel de un gerente, merma su autoridad y el poder de su palabra.

Por lo tanto, es mucho mejor tomarse un tiempo prudente (ni muy corto ni muy largo), agenciarse de los datos necesarios, filtrarlos mediante un adecuado sistema de información y posteriormente tomar una decisión con firmeza. Tomar decisiones no es fácil, pero es algo a lo que nos enfrentamos a diario, ya que todos somos gerentes de nuestra vida. ¡Que Dios le guíe en tomar las mejores decisiones!

© Guillermo Cabanillas Holguín, 2015. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia


Yo quiero ser emprendedor

“Todos me preguntan qué es lo que quiero ser, cuando sea grande ya lo decidiré… presta atención a lo que te digo porque no sé responder, si tu quisieras cantar conmigo me ayudarás a escoger, yo quiero ser…”, es parte de la letra de una de las canciones de Nubeluz, uno de los programas infantiles más vistos en el primer lustro de los noventa, de origen peruano y televisado en casi toda Latinoamérica.

Esta letra refleja la pregunta que toda persona en su infancia tiene que responder: ¿Qué quieres ser cuando seas grande? la respuesta en algunos casos jocosa, inocente y a la vez con un alto grado de seriedad (que es la manera como los niños entienden su mundo y expresan sus ideas, lo que para los adultos es un motivo de risa). “Yo quiero ser astronauta… yo quiero ser almirante… yo quiero ser ingeniero… yo quiero ser jardinero… yo quiero ser inventor…” continúa la canción, tratando de dar una muestra del sinfín de alternativas que pasan por la mente de un niño, que no son más que la influencia del entorno, y cuyo nivel de aspiraciones, este mismo ambiente aporta a su límite.

En un reportaje que le hicieron a un ex Jefe de Estado de un país sudamericano, en la que recordaba sus vivencias de niño, colmadas de precariedades económicas y afectivas. El entrevistado se remontaba a los años cincuenta en su pequeño pueblo, donde sus sueños habían alcanzado un techo. No tenía noción de lo que pasaba en el mundo, ya que ni siquiera había viajado a una ciudad importante dentro de su mismo país. Lo más llamativo que había visto hasta ese momento de su vida, era un hermoso camión amarillo que transportaba combustible para su localidad. El anhelo de este niño ya tenía forma, cada vez que le preguntaban su sueño a alcanzar, ya contaba con una idea definida: Quiero ser chofer de ese camión amarillo, era su respuesta. Nunca pasó por su mente que años después sería Presidente de su país. Tuvieron que suceder muchas circunstancias a lo largo de su vida, para que ese anhelo nazca en él.

En una sociedad que sufre una crisis de valores, donde esa generación de jóvenes que ni trabaja ni estudia, cada vez tiene un porcentaje más relevante en la distribución demográfica del país. Que extraordinario sería, que los medios de comunicación, las escuelas, pero principalmente las familias, puedan influenciar en incluir el término “Emprendedor” en el vocabulario de muchos niños.

Tenemos que demostrarles lo maravilloso que es ser emprendedor, sin limitarles a una actividad. Emprendedor es esa persona con competencias para dar resultados, mediante actitudes de liderazgo, trabajo en equipo y proactividad. Un emprendedor logra trascender, aprovecha oportunidades y sirve a su entorno desde su papel como ciudadano, trabajador, estudiante, profesional, político, empresario, etc.

Es por eso que volviendo al principio de esta columna,  a pesar que ya han pasado casi 25 años, ¿Cómo olvidar esta canción? Para muchos que experimentamos el éxito de Nubeluz, y de la televisión de esta época. Después de conocer lo que significa ser emprendedor, creo que nos hubiera encantado que se incluyera en la letra de esta canción: Yo quiero ser emprendedor.

© Guillermo Cabanillas Holguín, 2015. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia


Educación emprendedora “para todos”

                                       100_4036

Muy populista suena ese término “para todos”, ya que es el cliché que cada político utiliza para ganar votos en temporada electoral. Muchas cosas quisiéramos que sean “para todos” o “al alcance de todos” como solemos decir, y a veces confundimos que es el gobierno quien tiene esa responsabilidad de hacer realidad ese “sueño”, que en el intento se convirtió en pesadilla en otros lugares, privando de libertades elementales.

La educación tiene su punto de partida en la familia. Son los padres los principales responsables de este proceso, un Ministerio de Educación no puede adoctrinar a una sociedad, ni debe establecer estándares de qué es lo correcto. Hemos visto como muchos talentos potenciales se dejan de lado, simplemente porque la “norma” no lo permite. Niños con un gran potencial para el arte o las ciencias, que se les impide el ingreso a un colegio porque no está permitido que vayan a la primaria a los 3 años de edad. O jóvenes que a temprana edad ya cuentan con los conocimientos necesarios para seguir una carrera universitaria, pero se ven impedidos, nuevamente por la “norma”.

¡Qué curioso que muchos grandes talentos ni siquiera se graduaron de la universidad! Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg, entre otros vieron que la universidad en vez de brindarles herramientas, los limitaba a seguir desarrollando su talento. Y eso que eran estudiantes de universidades catalogadas como las mejores del mundo (qué será de las nuestras). ¿Está mal ir a la universidad? No, pero no debemos limitarnos a lo que aprendemos en estos lugares.

En un clima de libertad, el sistema educativo no debe poner límites, ni crear moldes falsos. Todos recordamos nuestra época de colegio donde la mayoría de profesores nos querían convertir en expertos en sus materias. El profesor de química creía que todos deberíamos estudiar ingeniería química. El de física nos destrozaba con fórmulas, que muchos no teníamos idea de lo que se trataba, ni sabíamos si las aplicaríamos (sigo tratando de entender el Movimiento rectilíneo uniforme y el movimiento rectilíneo uniformemente variado). De la misma manera, los profesores de deporte, creían que estaban formando una nueva selección nacional o candidatos a las Olimpiadas. Cada persona tiene un talento particular, y lo que debemos hacer es dejar que esto fluya, que cada ser humano descubra sus habilidades y motivarlo a que las ponga en práctica.

¿Y porque el título de “Educación Emprendedora para todos”? No tiene nada que ver con crear una nueva currícula que incluya herramientas para emprender un negocio, ni nada por el estilo. Simplemente se resume en dos palabras: Talento y productividad. ¿Tiene algo que ver el Estado? Claro que sí, ¿De qué manera? Dejando de adoctrinar a las personas con currículas estáticas, y eliminando políticas que no permiten que las personas tengan la libertad de desarrollar sus habilidades y destrezas para aumentar sus niveles de productividad. ¿Tiene algo que ver la familia? Si y mucho, alentando a los hijos a desempeñarse en lo que les gusta y no dejarse llevar por lo que les dice la sociedad. Pero sobretodo motivándoles a ser productivos en el área que se desempeñen, sin importar cuál sea y trabajando con excelencia. Esto nos permitirá desterrar la mediocridad que es uno de los principales problemas de nuestra América Latina, pero sobre todo a dejar la dependencia del Estado, que es uno de los grandes impedimentos para lograr el ansiado desarrollo.

© Guillermo Cabanillas Holguín, 2015. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia


La estrategia que no pasa de moda

                                            estrategia-social-media

La estrategia que no pasa de moda se resume en cuatro elementos: Calidad, precio, servicio e innovación. No existe novedad en ninguno de estos temas, ya que forman parte del contenido de una materia de todas las escuelas de negocios del mundo. Muchos emprendedores conocen a la perfección los elementos de esta estrategia, pero al momento de su puesta en marcha, a veces los resultados no salen como esperaban.

Al igual que la comida, cuando queremos preparar la receta de un platillo en especial, podemos tener toda la lista de los ingredientes necesarios, pero de nada sirve si no sabemos utilizar de manera apropiada los ingredientes en los tiempos y proporciones acorde a lo requerido para el potaje. En el caso de los negocios sucede algo similar, los ingredientes en este caso son: Calidad, precio, servicio e innovación; todos se deben “mezclar” (poner en práctica) considerando el mercado y el producto.

La calidad es el punto de partida para aspirar a ganar una participación en el mercado. No podemos ofrecer un producto malo, en un mundo donde cada día existen nuevos competidores y los consumidores son cada vez son más exigentes.

El precio es la expresión del valor monetario que le asignamos a un producto. Es cierto que los consumidores van a tratar de buscar quien les ofrece el precio más bajo, pero no siempre será lo más apropiado. Como técnica de promoción, muchas veces será mejor aumentar cantidad antes que disminuir precio, salvo que estemos refiriéndonos a liquidaciones por temporada o productos descontinuados donde el disminuir precios será la mejor vía para acabar con un stock determinado.

El servicio es un tema al cual le he dedicado varias de estas columnas, especialmente porque son las personas quienes se encargan de marcar la diferencia. Se puede ofrecer el producto de la mejor calidad, pero el servicio será el valor agregado que motivará a un cliente a volver. Si el servicio es malo y el producto es bueno, el momento de compra se convierte en un dolor de cabeza, hasta que aparezca un nuevo competidor que brinde la misma o mejor calidad, pero con un mejor servicio. Mientras exista un buen producto con un mal servicio, siempre existirá una necesidad latente en el mercado, a la espera de un nuevo emprendimiento.

Y la innovación es la herramienta de permanencia en el tiempo. Producto de alta calidad, con un precio acorde a lo que ofrece y buen servicio, hoy no es suficiente. Porque apenas aparezca un nuevo competidor con una alternativa innovadora, puede llevarse nuestra parte del mercado.

Así que no olvide, son cuatro los elementos que conforman esta estrategia que no pasará de moda. No trate cada elemento por separado, evalúe como los está aplicando cada uno, pero téngalos en cuenta a todos.

© Guillermo Cabanillas Holguín, 2015. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia


No quiero salir de casa

compras

Toda empresa debe tener como una de sus prioridades, contar con su propio espacio virtual, y no porque sea una moda de este tiempo. La razón principal de estar en la red se encuentra en los nuevos hábitos de vida de la gente. Y así como los hábitos de las personas cambian, la dinámica de las empresas también tiene que cambiar.

Vivimos la cultura del “clic” ya sea con un mouse o tocando directamente en la pantalla de un computador o un teléfono de tercera o cuarta generación. Las tiendas han sido reemplazadas por páginas web y hasta los coches de compra son virtuales. Poco a poco, hemos ido perdiendo las ganas de ir de tienda en tienda a buscar un producto.

Queremos encontrar todo en un pantallazo, con detalles que muchas veces, ni siquiera habíamos percibido cuando teníamos contacto directo con el producto. Sabemos el listado colores, las medidas exactas, el detalle de materiales que sirvieron para su elaboración. Ni siquiera hemos palpado el artículo que queremos comprar, pero en un abrir y cerrar de ojos ya hemos tomado una decisión de compra.

Ni siquiera queremos hacer una llamada telefónica, más fácil y ahorrándonos el saldo para llamadas, utilizamos el plan de datos que suele ser más económico. De esta manera, preferimos comunicamos con el vendedor mediante Whatsapp, Viber, Twitter o Facebook. Hasta para hacer reclamos es más efectivo, porque las redes sociales se han convertido en la plaza pública donde todos los transeúntes quieren saber que le pasa al vecino. Así que si existe algún comentario negativo, el emprendedor tiene que dar respuesta y solucionar el reclamo, para no caer en vergüenza y salvar la reputación que puede verse afectada y expuesta ante todo ese mundo virtual, que en la práctica es más real que nada.

A veces nos preocupamos tanto por mejorar la apariencia física del negocio, invertimos en diseñadores y arquitectos para que nos asesoren en detalles de estética. Podemos tener una excelente presencia física, pero nos olvidamos de la virtual. Hoy en día, el espacio virtual es como el alma al cuerpo. Un cuerpo sin alma, no tiene vida. Una empresa sin espacio virtual tampoco existe.

Hay factores que influyen en las personas como el tráfico caótico, clima inestable, falta de seguridad en las calles, tantas cosas que nos llevan a pensar un poco antes de salir. Y muchas veces la decisión será: Hoy no quiero salir de casa, prefiero prepararme una taza de café o una refrescante bebida, ponerme cómodo y comprar con un clic.

¡Que tenga una excelente semana y que Dios le bendiga!

© Guillermo Cabanillas Holguín, 2015. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia


De la casa, a la industria

                                                quinua

La quinua o la quinoa, conocida como el grano de oro de los incas, es uno de los productos andinos que se ha puesto de moda en muchos lugares del mundo, por sus cualidades nutritivas y su delicioso sabor. El año 2013 fue declarado por la ONU como el “Año internacional de la quinua”, haciendo referencia al aporte de este cereal a la seguridad alimentaria y nutricional. Años atrás este producto no era tan valorado y su precio en el mercado era bajo. Hoy, debido al incremento de la demanda, su precio aumentó considerablemente. Pero a pesar de eso, en el Perú, en muchos hogares se tiene la costumbre de acompañar las comidas con un delicioso y nutritivo jugo de manzana con quinua, bebida infaltable en muchas mesas, que para los peruanos es sinónimo de “casero”.

Estuve recorriendo un supermercado en el Perú, y al llegar a la zona donde se encuentran los anaqueles de refrescos, me encontré con una nueva bebida envasada inspirada en el jugo de manzana con quinua casero. Fue una agradable sorpresa, ya que años atrás a nadie se le ocurriría industrializar este jugo con tan peculiar ingrediente andino. Y eso no es todo, encontré que una marca reconocida había industrializado la casera “agua de piña”, que en el Perú es la bebida más simple pero infaltable en los restaurantes con un menú económico, que consiste en hervir agua con cascaras de piña y canela, dejarla enfriar y agregarle limón y azúcar. Al igual que el jugo de manzana con quinua, era inimaginable encontrar una botella con un producto inspirado en algo tan sencillo. Seguí recorriendo el supermercado y a medida que iba avanzando continuaba encontrando nuevos productos, hoy industrializados, que en el pasado solo se podían disfrutar elaborados por nuestras abuelas o nuestras madres.

Imagen tomada de www.clubdelmate.com

Imagen tomada de www.clubdelmate.com

En Paraguay, poco a poco he visto que en los supermercados de manera tímida pero a paso firme vienen incorporando productos inspirados en lo casero. Se debe seguir explorando oportunidades, no solo pensando en el mercado nacional sino también en el internacional. Muchos extranjeros que apreciamos y queremos al Paraguay, deseamos que nuestros compatriotas conozcan un poco de la cultura guaraní, y la gastronomía es un medio fabuloso. Gracias a los empresarios que se les ocurrió industrializar el cocido o la harina para la chipa, en mi país he podido dar a conocer un poco del Paraguay. ¡Y qué alegría la noticia de la exportación del primer lote de yerba mate al Perú! ¡Ahora mis compatriotas también disfrutarán del refrescante tereré! Aunque no tienen ni la menor idea de cómo se toma, pero estoy seguro que si se difunde, a muchos les gustará tanto como a mí. Ojalá que los emprendedores paraguayos sigan descubriendo en lo más sencillo nuevas ideas para generar más emprendimientos, y que en el Paraguay se cuenten más historias de empresas cuyos productos pasaron de la casa a la industria.

¡Que tenga una buena semana! ¡Ñandejara Tanderovasa!

© Guillermo Cabanillas Holguín, 2015. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia


1.0, 2.0, 3.0,…

4D-Printing phim-4d-2

Las nuevas tecnologías llevaron a la creación de una nueva terminología en el mundo empresarial, así como en el cine, se pasó del 2D al 3D y ahora al 4D. En los negocios, desde hace un tiempo surgieron términos como: Business 2.0 o Web 2.0, haciendo alusión a una nueva forma de ver y aplicar las herramientas virtuales a las empresas.

Lo más curioso es que el principal objetivo de toda esta nueva corriente era acercar más a los clientes actuales y potenciales con las empresas. Es por eso que se le dio mucha importancia al uso de las redes sociales, a las consultas en línea mediante chats y a las ventas virtuales. Una empresa podría no tener un espacio físico, y aun así tener presencia, debido a su participación a través de Internet.

Pero a pesar de esto, en este tiempo donde las comunicaciones han evolucionado, al extremo que una persona no puede estar separada de su celular, tendríamos que reflexionar sobre la pregunta ¿Las tecnologías nos estar acercando o alejando de las personas?

Vemos casos donde los clientes van a realizar algún reclamo o consulta en persona, con la esperanza de buscar una solución inmediata, y se encuentran con la respuesta: ¡Envíe un e-mail a la dirección zzz@yyy.com! O ¡Comuníquese al número 555-YYY! A veces hasta las mismas empresas proveen de centrales telefónicas (lo vemos en bancos y en aerolíneas), donde el usuario se acerca a una persona para ser atendida, y esta de inmediato lo envía a la zona donde se encuentran teléfonos, para que se comunique con una operadora que le solucione el problema.

¿Las tecnologías son buenas? La respuesta es un rotundo y evidente: Sí, pero estas no nos pueden llevar a desvincularnos totalmente del trato personalizado con los clientes. Las redes sociales son un medio para facilitar el acceso a la información, por eso las empresas se ven en la necesidad de crear puestos de Community Managers que tengan la responsabilidad de interactuar constantemente con los clientes, dando respuesta a las consultas en tiempo real, ya que hoy en día, todo usuario quiere encontrar una respuesta en la web, y esta es una manera de marcar participación.

Una empresa no existe si no tiene una página web, una fan page en Facebook o una cuenta en Twitter. Hoy vemos que muchas de las ventas se realizan mediante las redes sociales. Estas se han convertido en uno de los mejores mecanismos de venta de los microempresarios, que son aquellos que están empezando la aventura de hacer empresa. Así que no olvide de marcar presencia en la red, pero, no caiga en el error que hemos caído todos al depender tanto de la tecnología y olvidarnos de interactuar con las personas en vivo y en directo. Recuerde que en el trato personal la tecnología ayuda, pero no reemplaza. ¡Que tenga una excelente semana y que Dios le bendiga!

© Guillermo Cabanillas Holguín, 2015. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia


Burocracia…buena o mala

forges_burocracia-2_thumb

Muchas estrategias de gestión que nacieron con buenas intenciones, terminaron siendo grandes fracasos. En varios planos, ya sea político o económico, existen diversas posturas con sus respectivos líderes y autores, cada uno con una estrategia y punto de vista diferente. A veces estas alternativas de solución llegaron a funcionar a medias, creando la impresión que eran las formulas apropiadas, dando paso a su réplica.

Max Weber, considerado el fundador de la Teoría de la Burocracia en la Administración, la concibió con la expectativa de fomentar el orden, la precisión, la disciplina, y el perfeccionamiento técnico, teniendo en cuenta el nivel de complejidad organizacional de las instituciones. Una de las definiciones que brinda la Real Academia Española (RAE) es “Organización regulada por normas que establecen un orden racional para distribuir y gestionar los asuntos que le son propios.”

Esta concepción que tuvo un fin importante, ligado a alcanzar la excelencia mediante la efectividad, lamentablemente en muchos casos se distorsionó. Volviendo al diccionario de la RAE, Burocracia también se define de esta manera: “Administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas”, completamente ajena a las razones de sus inicios. El resultado de las definiciones negativas tiene mucho sentido, porque quizás se dejó de lado el sentido común, que es uno de los elementos que permiten a las organizaciones ser más dinámicas.

La burocracia nace para que las cosas sean más rápidas y ordenadas, no para que demoren más o se inventen procesos y requisitos sin sentido, con la excusa de hacer mejor las cosas y crear funciones a puestos que no tienen nada asignado. Entonces, la pregunta que nos podríamos hacer ahora: ¿Es buena o mala la burocracia? Creo que a esta altura, darle un adjetivo sería un poco complicado, ya que este término tiene tanto definiciones positivas y negativas aceptadas por todos, nació con buenas intenciones, pero en el camino la falta de otros elementos, llevó a que en estos tiempos sea un dolor de cabeza para muchos, especialmente para los emprendedores que en vez de facilitarle las cosas,  terminan entorpeciendo sus acciones y haciéndoles perder el tiempo para producir más.

Así que no califiquemos a la burocracia, pero si tengamos en cuenta que una organización necesita de orden, disciplina, precisión y perfeccionamiento técnico. Pero, para poner en marcha lo anterior, que vendrían a ser las verdaderas intenciones de este término, tienen que ir acompañadas de otros factores como: motivación y sentido común. “El remedio no puede ser peor que la enfermedad”, así que rescatemos y apliquemos lo que suma al desarrollo de las organizaciones.

¡Que tenga una excelente semana y que Dios le bendiga!

© Guillermo Cabanillas Holguín, 2015. Puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia